sábado, 18 de abril de 2015

Inocentes como si lo fueran

Sobre 12 angry men.

La película empieza con una toma ascendente que permite ver la frase tallada en el techo del capitolio en donde se desarrolla el juicio que será el centro del relato. "La justicia es el principal pilar de Dios". Yes, men. In your fucking face. Así arranca todo y así queda asentado el epicentro ético-político del film. Se trata de eso y de casi nada más: un juicio, doce hombres (en pugna, iracundos, estereotipados al extremo en cada una de sus versiones), un hecho, un dilema que gira en torno a la "verdad" y a la valoración que se le da a la misma desde el punto de vista ético-político de cada uno de ellos.

Los hechos

Un hombre fue asesinado, apuñalado con una navaja. Su hijo de dieciocho años es el acusado principal. Dos testigos culpan a este joven y las evidencias del caso parecen darle la razón a la fiscalía.

Los otros hechos

Desde pequeño el joven acusado sufrió las golpisas del padre. Ambos pobres, en barrio pobre.

El jurado

Doce hombres en su mayoría mediocres, pequeños burgueses, profesionales, empleados. Todos votan "culpable" con evidentes ganas de terminar rápido el asunto pero sorpresivamente uno de ellos, un arquitecto de mirada bondadosa y humilde trato, pronuncia su "no guilty". La "duda razonable" es el argumento para evitar la condena del joven que indefectiblemente será llevado a la silla eléctrica de ser encontrado culpable. Esa "duda" se irá contagiando y expandiendo desde el arquitecto hacia el resto hasta que todo sea descartado como certeza, incluso las evidencias y los testimonios. Todo hace pensar que el joven es culpable y nada que es inocente, pero la responsabilidad que cae en los hombros del jurado obliga a una reflexión mayor. Suposiciones, hipótesis ad hoc, experimentos sospechosos serán el método que pondrá a prueba la competencia de los doce hombres.
El fondo lúcido es la cuestión ético-política: un joven acosado por la pobreza y la violencia familiar, víctima de un mundo injusto se ve involucrado en el homicidio de su padre. La pregunta sería: si realmente hubiese asesinado al padre, ¿merecería morir o habría sido justicia? La forma en la que la película plantea el caso, con un primer plano del compungido muchacho y la antipatía de los personajes que sostienen su culpabilidad, nos lleva sutilmente (ponele) a ese camino gradual en el que de a uno se van convenciendo de que, si bien no puede asegurarse su inocencia, tampoco se lo puede condenar a la silla eléctrica.

Culpable

De los once que votan por la culpabilidad del joven un grupo reducido de tres son los que sostienen hasta el final su veredicto. De sus bocas se escuchan los discursos más retrógrados y fascistas. Especial protagonismo cobra el último en declarar la inocencia, pues una historia personal (casi la misma del caso con excepción del trágico final) lo nubla desde lo traumático. "Haré un hombre de ti aunque tenga que partirte en dos", dice este doble de Stallone, violento y hosco, claramente golpeador pero reivindicado al final por la misericordia de ese arquitecto iluminado por la gracia del señor que con su humildad y su amor eterno los salva a todos del pecado de la soberbia, de la hibris que pone al hombre en el lugar de dios, el único capaz de juzgar y, por supuesto, condenar.

Inocente

Theodor Adorno fue un teórico marxista defensor de la vanguardia e inventor del concepto de "dialéctica negativa". Básicamente propone la necesidad de evitar el momento de la síntesis en el proceso dialéctico del arte mientras el sistema capitalista sea el fondo, y lo es siempre, del relato. Es decir, no puede haber una reconciliación con la realidad. No existen los finales felices en un mundo infeliz. Esa espantosa clase media integrada por seres oscuros e insignificantes encuentran la paz en la redención. Evitan cargar con la culpa de condenar a un joven pobre (posiblemente culpable), golpeado desde pequeño por el padre, sometido física y económicamente, llevando en su cuerpo la injusticia como marca y condena real. Esos hombres pequeños saldrán del juzgado, montarán sus carros neoyorquinos y conducirán cansados hasta sus casas con la sensación de haber hecho lo correcto, incluso sintiéndose héroes. ¿Qué pasará con el joven liberado, devuelto a su realidad, sin padre, sin nada? La película no responde. No sólo ha triunfado la voluntad de Dios y su infinita misericordia sino que el sistema judicial yanqui funciona a la perfección y sus ciudadanos son seres bondadosos y reflexivos.

Propongo un final distinto para la película: ya han resuelto la inocencia del joven. Cada uno se retira en soledad. El hosco fachovich se detiene junto a su auto y contempla con melancolía la foto de su hijo. De pronto el presunto inocente aparece por detrás y le hunde la navaja en el cuerpo. Una, dos, tres veces de pie. Luego en el piso continúan las puñaladas con todo y sangre que chorrea y salpica. A continuación se desabrocha el pantalón y sodomiza el cuerpo exangüe del casi muerto falso Stallone. Termina la peripecia y se levanta extenuado mientras ajusta el cinto y escupe indiferente a los restos del hombre. Sujetándose la zona del miembro con fuerza y encono le "dice" al ya cadaver: "acá tenés tu duda razonable". Se sube al auto y se aleja hasta perderse en la lejanía. FIN.

H.


La película que recomiendo retoma el tema del enjuiciamiento, en este caso en manos de Tupamaros y con sus propias nociones acerca del debido proceso. 


Etat de Siege (1972), de Costa gravas.

http://www.cultmoviez.info/3819/state-of-siege.html (el que va es el segundo link: uptobox)

Me tomo el atrevimiento de recomendar otra peli que también trata de un juicio y que fue la primera que se me vino a la cabeza para recomendar pero no la encontré en idioma original (inglés) sino en italiano (también en cultmovies). Increíble peli y muy cebadora. Se trata de Sacco y Vanzetti y es la historia real del enjuiciamiento de estos dos anarquistas. Muy recomendable. Si alguien la encuentra en idioma original difunda. Yo la tengo en italiano si alguien la quiere.