miércoles, 20 de mayo de 2015

Yawar Malku (La sangre del cóndor)

Hastiado de los "films" del imperio nórdico, de su lengua, sus actores, y su miserable intensión de dominio cultural, el Director de esta película, Jorge Sanjinés, intenta reflejar la condición socio-económica de los descendientes incaicos del territorio andino. Bolivianos, saturados de chica, de coca y embriagados por la altura de la montaña, van a librar una pequeña batalla con los invasores norteamericanos.

Es una película dura y sin tregua, que motiva a tomar las armas y luchar!. Para ver la desigualdad y el dominio de la bazofia blanca (españoles cipayos y estadounidenses imperiales), no hay mas que prender una cámara y filmar las ciudades: todo cuanto se ve, da cuenta de la opresión. La trama, los diálogos, el mensaje y el metamensaje, pasan a ser secundarios. Nada supera las imágenes cargadas de contraste. Por mas que Jorge Sanjinés, este influenciado por el cine europeo, la cámara prendida con el botón de REC pulsado, es todo lo que se necesita para que la película sea genuina, real.

Un manporro grueso, o en su defecto, vino y coca, tienen que acompañar el atrevimiento de ver una película filmada en 1969, dos años después de que los "yes, men" fusilaran al Che. Son las mismas tierras, las mismas caras, la misma situación. Lo que vio Guevara, lo que vimos nosotros. Y lo que vio Evo... por suerte.

Que nuestro adquirido sentir indiano se mantenga impoluto! ninguna mierda anglosajona puede doblegar el vuelo del cóndor.


Tenemos la suerte de vivir para ver esto:



sábado, 18 de abril de 2015

Inocentes como si lo fueran

Sobre 12 angry men.

La película empieza con una toma ascendente que permite ver la frase tallada en el techo del capitolio en donde se desarrolla el juicio que será el centro del relato. "La justicia es el principal pilar de Dios". Yes, men. In your fucking face. Así arranca todo y así queda asentado el epicentro ético-político del film. Se trata de eso y de casi nada más: un juicio, doce hombres (en pugna, iracundos, estereotipados al extremo en cada una de sus versiones), un hecho, un dilema que gira en torno a la "verdad" y a la valoración que se le da a la misma desde el punto de vista ético-político de cada uno de ellos.

Los hechos

Un hombre fue asesinado, apuñalado con una navaja. Su hijo de dieciocho años es el acusado principal. Dos testigos culpan a este joven y las evidencias del caso parecen darle la razón a la fiscalía.

Los otros hechos

Desde pequeño el joven acusado sufrió las golpisas del padre. Ambos pobres, en barrio pobre.

El jurado

Doce hombres en su mayoría mediocres, pequeños burgueses, profesionales, empleados. Todos votan "culpable" con evidentes ganas de terminar rápido el asunto pero sorpresivamente uno de ellos, un arquitecto de mirada bondadosa y humilde trato, pronuncia su "no guilty". La "duda razonable" es el argumento para evitar la condena del joven que indefectiblemente será llevado a la silla eléctrica de ser encontrado culpable. Esa "duda" se irá contagiando y expandiendo desde el arquitecto hacia el resto hasta que todo sea descartado como certeza, incluso las evidencias y los testimonios. Todo hace pensar que el joven es culpable y nada que es inocente, pero la responsabilidad que cae en los hombros del jurado obliga a una reflexión mayor. Suposiciones, hipótesis ad hoc, experimentos sospechosos serán el método que pondrá a prueba la competencia de los doce hombres.
El fondo lúcido es la cuestión ético-política: un joven acosado por la pobreza y la violencia familiar, víctima de un mundo injusto se ve involucrado en el homicidio de su padre. La pregunta sería: si realmente hubiese asesinado al padre, ¿merecería morir o habría sido justicia? La forma en la que la película plantea el caso, con un primer plano del compungido muchacho y la antipatía de los personajes que sostienen su culpabilidad, nos lleva sutilmente (ponele) a ese camino gradual en el que de a uno se van convenciendo de que, si bien no puede asegurarse su inocencia, tampoco se lo puede condenar a la silla eléctrica.

Culpable

De los once que votan por la culpabilidad del joven un grupo reducido de tres son los que sostienen hasta el final su veredicto. De sus bocas se escuchan los discursos más retrógrados y fascistas. Especial protagonismo cobra el último en declarar la inocencia, pues una historia personal (casi la misma del caso con excepción del trágico final) lo nubla desde lo traumático. "Haré un hombre de ti aunque tenga que partirte en dos", dice este doble de Stallone, violento y hosco, claramente golpeador pero reivindicado al final por la misericordia de ese arquitecto iluminado por la gracia del señor que con su humildad y su amor eterno los salva a todos del pecado de la soberbia, de la hibris que pone al hombre en el lugar de dios, el único capaz de juzgar y, por supuesto, condenar.

Inocente

Theodor Adorno fue un teórico marxista defensor de la vanguardia e inventor del concepto de "dialéctica negativa". Básicamente propone la necesidad de evitar el momento de la síntesis en el proceso dialéctico del arte mientras el sistema capitalista sea el fondo, y lo es siempre, del relato. Es decir, no puede haber una reconciliación con la realidad. No existen los finales felices en un mundo infeliz. Esa espantosa clase media integrada por seres oscuros e insignificantes encuentran la paz en la redención. Evitan cargar con la culpa de condenar a un joven pobre (posiblemente culpable), golpeado desde pequeño por el padre, sometido física y económicamente, llevando en su cuerpo la injusticia como marca y condena real. Esos hombres pequeños saldrán del juzgado, montarán sus carros neoyorquinos y conducirán cansados hasta sus casas con la sensación de haber hecho lo correcto, incluso sintiéndose héroes. ¿Qué pasará con el joven liberado, devuelto a su realidad, sin padre, sin nada? La película no responde. No sólo ha triunfado la voluntad de Dios y su infinita misericordia sino que el sistema judicial yanqui funciona a la perfección y sus ciudadanos son seres bondadosos y reflexivos.

Propongo un final distinto para la película: ya han resuelto la inocencia del joven. Cada uno se retira en soledad. El hosco fachovich se detiene junto a su auto y contempla con melancolía la foto de su hijo. De pronto el presunto inocente aparece por detrás y le hunde la navaja en el cuerpo. Una, dos, tres veces de pie. Luego en el piso continúan las puñaladas con todo y sangre que chorrea y salpica. A continuación se desabrocha el pantalón y sodomiza el cuerpo exangüe del casi muerto falso Stallone. Termina la peripecia y se levanta extenuado mientras ajusta el cinto y escupe indiferente a los restos del hombre. Sujetándose la zona del miembro con fuerza y encono le "dice" al ya cadaver: "acá tenés tu duda razonable". Se sube al auto y se aleja hasta perderse en la lejanía. FIN.

H.


La película que recomiendo retoma el tema del enjuiciamiento, en este caso en manos de Tupamaros y con sus propias nociones acerca del debido proceso. 


Etat de Siege (1972), de Costa gravas.

http://www.cultmoviez.info/3819/state-of-siege.html (el que va es el segundo link: uptobox)

Me tomo el atrevimiento de recomendar otra peli que también trata de un juicio y que fue la primera que se me vino a la cabeza para recomendar pero no la encontré en idioma original (inglés) sino en italiano (también en cultmovies). Increíble peli y muy cebadora. Se trata de Sacco y Vanzetti y es la historia real del enjuiciamiento de estos dos anarquistas. Muy recomendable. Si alguien la encuentra en idioma original difunda. Yo la tengo en italiano si alguien la quiere.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Hay que saber elegir



sobre The homesman, de Tommy Lee Jones (2014)


                Es imposible contar una historia en su completitud, sea real o ficticia. Simplemente no hay forma. Cualquier buen narrador sabe, de entrada, que algo, sino mucho, quedará por fuera de la historia que se dispone a contar. El pasado de los personajes, el futuro, lo que piensan, lo que dicen cuando el narrador no se concentra en ellos y se dispone a describir otra cosa, etc. A veces alcanza con un simple “y pasaron los días” en la boca del narrador o un título sobre una pantalla negra que dice “unos meses después”, para que el narrador muestre la hilacha y descubra al mismo tiempo que es imposible narrar el todo de una historia. A partir de esta inevitable mecánica que es la narrativa surge entonces una de las decisiones (en el caso de The homesman quizás más bien se trate de selecciones) más importantes para el narrador: ¿qué narrar? E inmediatamente a esta pregunta le seguirá: ¿cómo narrarlo? Pero es la primera pregunta la que me interesa. The homesman es una película que en 122 minutos narra una novela de 256 páginas intermediada y reescrita por tres guionistas, un director (uno de esos tres guionistas) y finalmente un editor -y simplemente por buen tipo o confiado, voy a obviar las decisiones o selecciones que seguro tomaron ciertos productores o ejecutivos del estudio que financió la película. Olvidándonos de que en un primer momento Glendon Swarthout, el escritor de la novela en la que se basa esta película, tuvo que decidir qué narrar, vamos a concentrarnos en lo que los demás individuos involucrados seleccionaron narrar de aquella historia. Punto crucial este, ya que lo considero el más determinante para decir que The homesman es una muy mala película.
         No se puede narrar todo. No se puede contar la historia de una solterona fría y amargada, la de tres mujeres que pierden la razón a partir de tragedias o malas vivencias, la de un hombre descarriado y vagabundo, la de una sociedad machista, repulsiva y estancada, la de un viaje por el desierto que todavía es tierra de nadie. No en 122 minutos, y probablemente tampoco en 256 páginas. Lo que sí se puede es contar la historia de un hombre y una mujer transportando a tres mujeres desquiciadas a través del desierto del middle-west estadounidense de mediados del siglo XIX. Pero no es esto lo que narra The homesman. Sino todo lo anterior, o al menos lo intenta. Y digo que lo intenta porque no funciona, no sirve. Los guionistas seguro se vieron frente a la tarea de seleccionar escenas, momentos y diálogos específicos que permitieran el desarrollo de la historia. Entonces recurrieron a momentos fuertes, a unos pocos humorísticos, a escenas de muerte y de camaradería, a situaciones que intentan conmover con moralidad y nobleza cuando en realidad asquean con patetismo y falso sentido. Los guionistas cortan y pegan todo esto armando un collage lineal (con ciertas excepciones hacia el principio cuando por flashbacks vemos breves escenas que se presentan para explicar de dónde surge la locura de las mujeres desplazadas) que se termina transformando en la narración que nos llega hecha película. En este copy-paste se equivocan. Se equivocan, por citar un ejemplo, cuando muestran a un hombre dispuesto, sin culpa alguna a abandonar a tres mujeres mentalmente desequilibradas en el medio de la nada, y en la escena siguiente se ve motivado a matar a cuatro hombres y prender fuego un hotel porque se rehusaron a alimentar y albergar a las mismas mujeres.
        Esto pasa mucho con películas basadas en novelas (en su mayoría extensas novelas), pero hay unos pocos casos en los que las decisiones sobre qué narrar se toman casi a la perfección. Es el caso de There will be blood, de Paul Thomas Anderson; o de No country for old men, de los hermanos Cohen, que toman la osada decisión de no contar la escena en la que el personaje principal de la película muere, y ni siquiera se gastan en explicar cómo exactamente sucedió; o como en la Lolita de Stanley Kubrick, quien decide directamente deshacerse de la mitad de la novela de Nabokov para narrar la historia que más pertinente le parece. Quiero decir, estos directores-guionistas supieron elegir qué narrar. Tommy Lee Jones con su versión de The homesman, no. Tomó el todo, le recortó a su criterio las partes más relevantes y dio vida a una película bastante amorfa cuyas partes no se mantienen unidas y solamente podrían funcionar por separado, como pequeñas escenas o cortometrajes. Dije podrían, porque creo que tampoco funcionan por separado. Podría yo explayar mis críticas a muchos de los diálogos y a la mayoría de las actuaciones. Pero hay que saber elegir, y yo elegí que este artículo se base en eso mismo, y en nada más.

4 Dodines
Esa es mi calificación. Porque la fotografía es increíble, porque la música por momentos es muy buena, y porque me hizo acordar a cuando leí Las nubes, de Juan José Saer.



Propongo la siguiente película:
12 angry men, de Sydney Lumet
Estados Unidos
1957


 http://www.peliculaswarez.net/peliculas/12-angry-men.html
 



sábado, 21 de marzo de 2015

Presentación

       Well Well Well, este medio pretende ser un lugar de divulgación sobre la percepción de un grupo limitado de humanos, ante la recepción sonovisuales de lo que actualmente se define como cine.
   
       No trata de un salón critico y distinguido sino mas bien de una liberación mental de lo que el film generó en nuestras mentes.

       Si mas perrorrata ni gataperro ni ratagata comentó la que sugerida modalidad:

    1º Esto se basa en la oferta, pues uno oferta al otro una película, la cual debe estar garantizada que se pueda ver, de ser en idioma extranjero con subtitulo en español. Al ofertar se debe entregar un link funcional o la dicha película en un pendrive o cual sea el medio que no dificulte el acceso, puesto que el poder reproducir no debe ser un trabajo para el ofertado

   2º Una vez que el ofertado hace su opinión el resto pode dar la suya ya sea en apoyo u opocicion, pero no debe generarse debate, una sola vez cada integrante por película comentar podrán. Al hacerlo esto debe estar dentro de la misma entrada haciendo referencia a quien lo hace, ya sea apodado o con su nombre original.

   3º El ofertado se encuentra ahora ante la obligación de ofertar un nuevo Film para que circule.

   4º Solo habrá 3 reglas.



Puesto esto en marcha entrego la primera de las primeras


The Homesman
by Tommy
http://gnula.nu/western/ver-the-homesman-2014-online/



For you Dodó.